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miércoles, 5 de noviembre de 2014

EL ICONO DE LOS LHASA APSO: PEGGY GUGGENHEIM.



EL ICONO DE LOS LHASA APSO: PEGGY GUGGENHEIM.

Dedicado al doctor Mancuso, por su gran bondad, su relevante  talla humana y su amor a esta raza y también a sus perros : Sharon, Wisdy, Joi y Lhali, por su incondicional cariño a mí y al jamón de pata negra.

INTRODUCCIÓN

El Lhasa Apso, animal procedente del lejano Oriente,  perro que se regalaba en el Tibet  para dar o desear buena suerte, el animal que nunca se vendía…. Oscuros orígenes protegen la intimidad de sus orígenes, aunque parece que entronca con los perros de pastor europeos y asiáticos de los de tipo “aguas” para entendernos, aunque su parentela más próxima son tres razas, la primera su primo de piernas largas el Terrier Tibetano (con el que en un principio se le confundía en GB), la segunda el pequeño spaniel tibetano y la tercera, una gran desconocida en la cinofilia, el Damchi,  raza del vecino Bután. De todo ello deriva el secreto mejor  guardado de la raza: de vez en cuando, aunque cada vez más raramente, aparece en las camadas un perrito que es exacta copia de un Spaniel Tibetano.
De nuestro bello Lhasa desciende el  simpático Shih Tzu, mucho más popular y asiduo como mascota. Se les confunde muchas veces, pues desgraciadamente, se les ha cruzado muchas veces y de ahí los pecados y defectos de muchos Lhasas y Shih tzu modernos. Estos pecados han intentado remediarse con la importación y planes de cría de perros primitivos directos de  Tibet, especialmente por asociaciones de aficionados de Alemania y Francia, con espectaculares resultados que dan una nueva prestancia a la raza y recupera su esencia.
La palabra Apso o Apsok  se refiere en tibetano al pelo largo, añadiéndose en Europa el término Lhasa a nuestro protagonista canino de hoy. Llegaron a   Gran Bretaña de las formas más inverosímiles, desde envueltos en ropajes  de color turquesa y transportado en una mochila, como un niño, hasta como valija diplomática regalo de un templo. Al ser regalo para desear suerte era un animal que llegaba a las clases populares, de hecho uno de ellos  de nombre Tuko, fue comprado en un mercado, estaba amarrado a los bajos de un carro, al que defendía fiero como un Mastín del Tibet.
Uno de los Lhasas más famosos que se importaron a Gran Bretaña, fue Bhutan, el animalito pedía fondos de guerra en las exposiciones caninas durante la Primera Guerra Mundial, murió del mal de Carré, el temido moquillo, su propietaria la Honorable Mrs Mc Laren Morrison,  contaba del pequeño captador de fondos que el mismo día en que murió, estuvo durante toda una exposición pidiendo dinero y casi se caía de debilidad. Esperó a tener hasta el último penique para llenar su bolsa y al llegar a casa murió.
Testigo de todo ello fue la princesa Alexandra, conocida por su gran amor a los perros y su asiduidad  a muchísimos eventos de la cinofilia del Reino Unido; decía de Buthan que parecía pedir dinero con prisa para irse de la exposición a la recogida de fondos de Guerra.
 Hay muchas más historias, más teorías, acerca del Lhasa Apso, pero la verdadera protagonista y menos conocida por la cinofilia, para mí es el Totem, el Icono del Lhasa en el siglo XX, no fue la introductora de la raza en Europa, pero sí la que popularizó la raza en el continente europeo y principalmente en Italia; hablamos de Peggy Guggenheim.
Para comprender su pasión por los Lhasas hemos de resumir brevemente su extensa biografía.




NACIMIENTO E INFANCIA.

Neoyorquina de nacimiento, pero ciudadana del Mundo y enamorada de Europa, especialmente de la romántica Venecia, nace el 26 de agosto de 1898 en el seno de una familia de magnates de los negocios y propietarios de las minas de plomo y plata de Colorado, los Guggenheim, familia judía del cantón suizo – alemán  y de los Seligman, familia judía germano – holandesa dedicada a la banca. Ambas familias llevaban dos generaciones  afincadas en Norte América, amasando una inmensa fortuna. 
Benjamín,  su padre,  un apuesto y mujeriego hombre de negocios, poco hábil en las inversiones (dilapidó parte de la fortuna que le dejó su padre) que vivía apartado de su mujer y de sus tres hijas en su lujoso apartamento de París “por motivos de negocios” mantenía a  varias amantes en Europa y América, además de otras aventuras, murió en el Titánic con una de ellas, cantante francesa para más señas, de nombre Leontine Aubart. Le acompañaban su grupo de servicio acostumbrado y su mayordomo de confianza Giglio. Ninguno de los cuerpos aparecieron.
Florette la sufrida  madre, era una excéntrica señora preocupada porque sus hijas tuvieran una gran cultura y formación, tenía la costumbre de repetir tres veces todo lo que decía…su familia materna era así, su tío materno Washintong mascaba hielo y carbón….
Su infancia no fue feliz, pues estuvo en manos de institutrices y preceptores.
Heredó de su padre dos millones y medio de dolares, poco dinero comparado con la inmensa fortuna de sus primos, pero el suficiente para darle una vida independiente y dedicarse a su pasión: coleccionar y visitar exposiciones de arte.  Joven, estilizada e interesante estaba muy acomplejada por su nariz de berenjena, la que se operó con desastrosos resultados, ello la llevó a ser retraída y solitaria. 

VIDA EN FRANCIA

Acabó sus estudios y se puso a trabajar en Francia en una librería de las que ahora llamaríamos alternativa, pasaba mucho de su tiempo en el barrio del Montparnasse y se dedicaba a ver exposiciones, museos y especialmente a trabar amistades con los artistas que después alcanzaron con sus obras la inmortalidad, al igual que con poetas y literatos.
En un viaje de retorno a Nueva York,  para asistir a la boda de su hermana, conoce a su marido Laurence Vail, que la cautiva con sus encantos y se casa con el mismo en el año de 1922. Tiene dos hijos Sindbad y Pegeen.
Acomplejada por su nariz y sus orígenes judíos, era maltratada física y psíquicamente, de un modo brutal, por su esposo. A finales de 1928, consigue divorciarse de Laurence,  con un duro precio, para obtener la custodia de su hija, hubo de darle la de su hijo al padre.

VIDA EN INGLATERRA.

John Holms, la ayudó a escapar de la tortura de su ex marido y la elevó como persona. Rápidamente se enamoró de él. Vivieron muy felices, primero en Devon y luego en Londres hasta que en 1934, Holms fallece de un infarto. En esta ciudad es donde  abre una galería de arte, tras heredar una importante cantidad de dinero en 1937 de su madre, 450.000 dólares de la época, abre una galería de arte, que intenta hacer de puente entre las Islas y el Continente,  buscando en Francia artistas que quisieran exponer sus obras. Sus viejos amigos respondieron bien, y la Guggenheim Jeune, 30 de Cork Street, vió desfilar a Cocteau, Kandinsky, Tanguy , Paalen, Picasso, Villón etc…etc…y a John Turnnard, del que fue su descubridora en el modernismo. En esta ciudad comienzan sus dos grandes opasiones, la colección de arte modernista, pues le enseñan las diferencias que tiene respecto a otros estilos, comprando secretamente obras a los pintores que exponían en su galería y la pasión por los Lhasas tras escuchar la historia de Buthan, el perrito cuya historia relatamos en la introducción.
La galería cierra en 1939, con 600 libras de pérdidas, pues Inglaterra no le perdonó el ser una adelantada a su época, pero con las dos pasiones que a sus 42 años no la abandonarían jamás.
VUELTA A FRANCIA.
Tras el cierre retorna a Francia, cargada de nuevas ideas e ilusiones, con una lista del filósofo inglés Herbert Read, con los mejores artistas, cuyas obras le recomendaba comprar,  a fin de seguir ampliando su colección  y abrir un museo de arte Moderno en la Plaza de Vendome. En esos años ya posee una perrita mestiza, cuyo nombre desconocemos, a la que adopta en Londres por parecer un Lhasa.   
El comienzo de la Segunda Guerra Mundial le coge allí, y empieza a comprar obras de arte, con el lema “ al menos una pintura al día”. Compraba a buenos precios, pues la gente vendía para huir. Gastó en poco tiempo alrededor de 40.000 dólares en comprar obras de arte que valían el cuádruple. 
Almacena en el granero de un amigo todas las obras antes de que los alemanes entrasen en París el 12 de junio de 1940, pues el Louvre no quiso guardarla por ser demasiado moderna. Escapa con su amante de turno Max Ernst y otros pintores escapados de un campo de concentración, en 1941 hacia los EEUU. No hay referencias a la perrita. 
VIDA EN NUEVA YORK.
La enamoradiza Peggy, contrae matrimonio con Max, abre una galería de arte “The Art of this Century Gallery” en Manhattan con varias salas temáticas de exposición, además de un espacio para ventas.  En esa galería, a la que acude diariamente con sus perros (por aquellos entonces tenía la mestiza y una Lhasa de pura raza llamada Kachina) donde descubre a Pollock en un concurso de nuevos valores en 1943. Ella se quejaba de que Pollock nunca le agradeció nada.
Al divorciarse de Max Ernst, en 1943, planteó a sus abogados pedir la custodia compartida, perro ante la muerte de la mestiza y lo complicado de su divorcio( la infidelidad de Ernst con Carrintong la hundió) ,  desiste del tema y prefiere quedarse con dos hijas de la “terrier tibetana”. 
En el año 1947, cierra la galería exhausta de tanto trabajo.  Decide retornar a su amada Europa a buscar nuevos valores artísticos.

 VIDA EN ITALIA - VENECIA
La bienal de Venecia de 1948, acoge la colección pictórica de Peggy, con un gran triunfo por parte de la crítica, y es allí donde empieza a aparecer en la mayoría de sus fotografías rodeada de sus inseparables Lhasas.  La colección se pasea por Italia:  Milán ...Roma…
En 1949, compra en Venecia mientras su colección viajaba por Italia, Peggy compró el Palazzo Venier dei Leoni, junto al Gran Canal. Los Veniers, que dieron dos dogos a Venecia (gobernantes marítimos de la antigua Venecia), disfrutaron de muchos privilegios, entre ellos el tener varios leones sueltos en su propiedad, pues el palazzo tiene el jardín  privado más grande de la ciudad. En un principio el edifico iba a tener 5 plantas pero se quedó solo en dos, debido a que la familia Barbarigo Minotto, no lo permitió.

Lo compra para retirarse con sus “nietas” tal y como llamaba a sus perritas, ante la desesperación de sus herederos, y poder criar con ellas, buscándoles un novio que importa de Inglaterra.
 Los leones fueron suplantados en el jardín por los perros león, tal y como también se les llama en Oriente, donde junto a la última doguesa de Venecia tal y como le llamaban sus convecinos, se paseaba como una emperatriz de la China.  Los bronces y los mármoles junto al verdor de los jardínes propiciaban el decorado perfecto para sus excéntricas gafas y estrambóticas ropas y abalorios extraños mezclados con joyas de gran valor. La doguesa reinó entre sus obras de arte, su inacabado palacio, sus perros y sus fiestas pues siempre tenía invitados entre artistas y famosos como Yoko Ono.

A partir de 1951, abrió tres veces a la semana su colección al público,  en la entrada, a modo de ujier de recibimiento, estaba la estatua el ángel de la ciudad, obra de Marini; montado a caballo, eleva los brazos al cielo a la vez que apunta al canal con su gran pene, pene de quita y pon, que hacía desaparecer discretamente en un cajón cuando recibía a algún invitado más puritano. Para guardar algo su intimidad, mandó arreglar unos aposentos al fondo del jardín en los que hacía su vida esos días. La bodega del Palacio se convirtió en un estudio para los artistas que querían trabajar allí, realizando una gran labor de mecenas y aupando a artistas locales como Tancredi. 

Esa fecha es primordial para la cinofilia pues la buena sociedad veneciana y la buena sociedad italiana tan aficionada a lo refinado visita la colección y toma contacto con la raza, popularizándose la misma no sólo entre la buena sociedad italiana sino entre la buena sociedad del continente europeo, que quiere obtener uno de los perros peludos de la Guggenheim. La señora Guggenheim sin duda alguna los populariza y los pone de moda.

Muchos de los cachorros que cría van a manos de esas familias de la buena sociedad y de artistas amigos de ella, llegando a criar 57 de ellos. Los sillones y los sofás los tapizó de resistente skay blanco, material  que soporta bien la batalla diaria y sobre ellos tenía alfombras rayadas de piel donde sus perros se acomodaban.

A principios de los años 60 dejó de coleccionar y su colección aumentó muy poco pues sólo se incrementó con algún regalo de algún viejo amigo, aunque siempre prestó generosamente su colección para exposiciones.

Venecia se acostumbró a ver a su excéntrica vecina a pasear en una de las últimas góndolas privadas de la ciudad junto a sus perros, y vió con entusiasmo como medio mundo desfilaba delante de su colección, por lo que fue nombrada ciudadana honorífica de la ciudad. Escribió a  uno de sus amigos que adoraba flotar en su góndola, pues era lo más hermoso desde que dejó el sexo, o mejor dicho desde que el sexo la dejó a ella.

En el año 1967 muere su hija Pegeen (Jezabel) debido a su adicción a las drogas, los medicamentos y el alcohol, al parecer fue un suicidio pero nunca se aclaró. Este fuerte golpe del fallecimiento de su hija en París la hizo recluirse en sus aposentos del jardín y ya no se recuperó jamás. Murió en Padua un 23 de Diciembre del año 1979, de una apoplejía,  aunque  la Laguna se despidió de ella a lo grande. El día antes de morir hubo agua alta en Venecia, su adorada Venecia se despedía de ella. Su hijo Simbad y su esposa corrieron para salvar las obras de arte y  los 5 libros de huéspedes, aquellos libros donde tantos artistas y famosos dejaban una frase, unas notas musicales, un dibujo que hoy disfrutamos en el museo.

Sus cenizas fueron enterradas en el Palazzo junto a la lápida donde están enterrados los 14 últimos Lhasas que tuvo y que la acompañaron en la que ella definía como la mejor etapa de su vida, sus últimos 30 años. Dos días antes su perrita Celline murió, era la última que le quedaba y fue la enviada a abrirle paso a la otra vida.

En la lápida figuran fecha de nacimiento y muerte de sus mascotas bajo el epitafio de sus “beloved babies” ( Aquí yacen mis queridos bebés) y sus nombres eran Capuccino, Pegeen, Peacock, Madame Butterfly, Toro, Foglia, Baby, Emily, White Angel, Sir Herbert, Sable, Gypsy, Hongkong y Cellida.
Gypsy era la madre de Hongkong  y Cellida, que en apariencia eran Lhasa Apso. Cuando Gypsy entró en calor, Peggy no tenía perro macho y no localizó nada en Venecia que no fuera familia de Gypsy, decidió entonces dejarle pasar el celo pero esa idea fue frustrada por un perrito de pelo largo, de color caoba, con apariencia y tamaño de Lhasa que se coló en el jardín : el padre de Hongkong y Cellida, que ante los ojos de Venecia seguían siendo los perros orientales, los perros león de la doguesa. 

Su palazzo y su colección las dejó a la Fundación Guggenheim, fundada por su tío Solomon con la única condición que permanecieran juntas y en el palazzo de Venecia.

Sus excentricidades como su colección de más de 50 grandes pares de pendientes diseñados por los mejores artistas de la época, sus gafas en forma de mariposa diseñadas por Melcart y otras de formas extrañas, su magnífica colección de arte modernista, considerada como una de las mejores del mundo y creada con relativamente poco dinero, su afán por coleccionar personas que le hizo rodearse de la flor y nata de la intelectualidad y el arte del siglo XX, nombres como Cornell, Dalí (aunque no le gustaba mucho lo compró por disciplina impuesta por sus amigos ya que ella verdaderamente no era una entendida en arte), Kandinsky, Giacometti o el propio Picasso (que la creyó una burguesa que iba a molestarle y la echó de su estudio). Esa excentricidad la llevó a mostrar no sólo sus obras de arte por toda Europa sino también sus perros, sus eternos acompañantes, popularizando una raza entre la alta sociedad que se veía antes de esto sólo en Inglaterra y poco más que en algún Show canino (téngase en cuenta que hablamos del año 1947).

Peggy era un poco Lhasa, tenía el carácter de estos adorables integrantes del grupo 9, y cuando los que tenéis perros de esta raza leáis esta frase os daréis cuenta de lo que os digo.:

“VEO HACIA ATRÁS MI VIDA CON GRAN ALEGRÍA. CREO QUE FUE UNA VIDA MUY EXITOSA. SIEMPRE HICE LO QUE QUISE Y NUNCA ME IMPORTÓ LO QUE LOS DEMÁS PENSARAN. ¿LIBERACIÓN DE LA MUJER? YO ERA UNA MUJER LIBERADA ANTES DE QUE HUBIERA UN NOMBRE PARA ESO.

Lo dicho… ella también era un Lhasa Apso.

 Rafael Fernández de Zafra
5 de noviembre de 2014.


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