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jueves, 22 de enero de 2015

EL ÚNICO SUPERVIVIENTE DEL ASESINATO DE LOS ZARES: JOY EL SPRINGEL


Hoy os voy a contar una historia que pocos libros cuentan, o que si las cuentan olvidan a los  otros protagonistas. La he recordado al ver un desvencijado y viejo libro dedicado a mi abuelo, en la estantería de la salita de estar, de un autor republicano y sevillano para más señas, don Manuel Chaves Nogales : “Lo que ha quedado del Imperio de los Zares”; editado en 1931 es un compendio de diversas entrevistas o "interviús" a los últimos zaristas, miembros de la familia Imperial, aristócratas rusos y otros personajes,  cargado de fotos y reflejando la vida en el exilio holandés, francés o norteamericano. A España llegaron algunos de ellos como una hija del Barón de Wrangel, que se instaló en Málaga y rápidamente se acomodó entre la buena sociedad o los innumerables cosacos que pasaron a engrosar las filas de la Legión  española, por ser don Alfonso XIII padrino de su regimiento de caballería en Rusia.

El frío invita a recordar, y la estufa caliente, un buen té, mis padres, nuestros perros…… el tiempo glacial que arrecia en Málaga, nos recluye en la  salita y charlamos; la foto del Çzar sigue en el pasillo de casa, y surge la historia del abuelo, Chaves Nogales (al que no conocí), la Baronesa Wrangel (a la que conocí) y los últimos perros de los Zares.

De lo que recuerdo y lo que he logrado recabar os brindo este relato que es un retazo de historia visto desde el mundo de la cinofília.

La familia Imperial Rusa, asesinada a quemarropa en Ekaterinburgo, la gran ciudad de los Urales, junto a sus fieles domésticos que eran : el cocinero, la doncella  de la Çzarina y el ayuda de cámara del Çzar, a ellos se unió el doctor Botkin todos murieron en la casa de Ipatiev en ese semisótano donde se hacían morbosas fotos los integrantes del ejército rojo y los dirigentes del Partido comunista. Murieron por orden directa de Lenin y del responsable de Interior el cruel Sverdolv, al conocer que los miembros del ejército blanco y la Legión checoeslovaca se acercaban a la ciudad para intentar rescatar a los cautivos.

Los encargados de tal canallada iban a ser 13 hombres, pero al final fueron 11, y entre ellos su despiadado cabecilla Yakov Yurovsky. Desde Interior se previno que no fuesen rusos los encargados de la matanza, salvo Yurovsky, por ser bolchevique, y por ello se dispuso que fueran desertores del ejército Imperial Austriaco, entre ellos Húngaros y Letones, negándose dos de los húngaros, por ser católicos, a tamaña vileza.
Tras el asesinato de la familia Imperial, se hicieron fotos de todo ello pues querían los dirigentes que no quedasen vivos ni los perros, a fin de demostrar al pueblo la “eliminación” de la Imperial estirpe.  

En un principio los cuerpos tras varios intentos de deshacerse de ellos se echaron en una quiebra del terreno que se intentó derribar con unas granadas de mano; ante el fracaso (sólo lograron despedazar los cuerpos) al día siguiente los quemaron y arrojaron ácido sulfúrico sobre ellos para borrar cualquier pista, todo lo ideó Yurovsky.


 Se realizó un solo informe sobre la masacre,  el informe Sokolov, un juez de la Rusia blanca investigo la desaparición a instancias del ejercito blanco.

No había rastro alguno de los cuerpos y menos de los supervivientes, lo que creó el mito de la Gran Duquesa Anastasia y sus múltiples suplantadoras de personalidad como fue la famosa Ana Anderson en los EEUU de América.


Tres eran los perros que acompañaron al exilio a la familia Imperial; y ninguno de los tres de raza rusa.  Un bulldog francés de color atigrado, perro de moda en los primeros años del siglo XX, especialmente entre las personas de buena sociedad y aristócratas que viajaban a París; Ortino se llamaba el pequeño amigo de la Gran Duquesa Tatiana.  Sus restos aparecieron en los  años 90 cuando entre los restos de la Familia Imperial.

 El perro de Anastasia era  Jemmy, un King Charles de color negro y fuego; muchos autores dicen que era un Cavalier, pero las fotos que he visto, el tamaño y la redondez de su cráneo avalan mi afirmación. Esta raza típicamente inglesa, llega a la corte rusa por influencia  británica de la abuela del Çzar Nicolas II, hermana de la madre de Jorge V de Inglaterra. Los restos de Jemmy fueron encontrados en 1919 en la  mina “Los cuatro hermanos” en donde intentaron deshacerse de los cuerpos de la familia reinante en Rusia. Hay fotos también del animal muerto en el sótano que atestiguan su muerte.

El tercer perro era un Springel Spaniel  chocolate  y blanco de nombre Joy. Era una raza muy querida por los cazadores y deportistas de la alta sociedad  de la época. Viejo y  medio ciego, era por su mansedumbre y tranquilidad el compañero de juegos ideal del delicado Çzarevich Alexis. 

Este fue el único superviviente de la tragedia según relataba el amigo de mi abuelo, el señor Chaves Nogales, pues al no ver bien se asustaba de los ruidos fuertes y se escondió al escuchar el estruendo de los disparos que efectuaron los asesinos de la familia Romanov. Al llegar la calma el animal se echó entre los ensangrentados cuerpos y cuando fueron a sacarlos del semisótano para ser cargados en un camión a fin de deshacerse del abominable asesinato,  huyó para vagar por las calles de Ekaterinburgo.  Al retirarse los soldados bolcheviques el perro retornó al caer la noche y lo cuidó el encargado de la guardia del macabro lugar, Michael Letemin. Ocho días  más tarde las tropas blancas  blancos entraron en la villa y encontraron al perro en los alrededores de la casa Ipatiev. Gemía de continuo y buscaba a sus augustos amos. El coronel Rodzianko de la Mision Militar Britanica en Siberia lo  reconoció como  una de las mascotas de los difuntos y  lo adoptó.

La baronesa Buxhoeveden, asidua de la corte zarista,  fue a ver a Joy, en Omsk,  a las dependencias  la Misión Militar Británica y cuentan que cuando venteó a la aristócrata, fue hacia ella saltando y corriendo, gañendo con un halago alegre reconociéndola por el olfato, al llegarle un olor familiar.

He de explicaros para su comprensión que era la Misión Militar Británica. La Misión Militar Británica era una misión de voluntarios para luchar contra los rojos e intentar el rescate de la familia Imperial. Jorge V y el gobierno Británico, temerosos de las protestas populares contra los Romanov y la mala prensa que tenían en toda Europa, ante el temor por posibles revueltas en su reino,  negaron el asilo político a Nicolás II, promovieron un ejército de voluntarios y nada más…..

El coronel Rodzianko se llevo a Joy a Inglaterra, a su casa a un exilio dorado, lejos de los horrores pasados, donde vivió 5 años más.   donde pasó sus últimos años aunque nunca recuperó su estado de ánimo y abatimiento.

Como complemento a estas anécdotas históricas de la familia Imperial Rusa os contaré que las verdaderas mascotas  nunca fueron Borzöis, el lebrel aristocrático era un símbolo de poder, y nada más y no compartía los salones de Palacio. Llegaron a los salones tras la caída de los Zares.

Multitud de mascotas acompañaron a los Zares de todos los tiempos, y, entre otras razas además de las ya mencionadas estaban los samoyedos, carlinos, grifones belgas, galgos italianos,  y pequineses por nombrar a algunos.

Rafael Fernández de Zafra


Enero de 2015.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu relato Rafael, has dado datos que no conocía, muy interesante y conmovedora la historia. Me alegro de que Joy fuera adoptado, querido y bien cuidado. Un saludo

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  2. Interesante el resalto pero muchas inconsistencias, respecto al perro Joy, este se salvó porque esa noche se había salido a merodear. Fue rescatado llevado a Inglaterra, cuando falleció fue enterrado en el cementerio de mascotas del castillo de Windsor.

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